martes, 18 de junio de 2013

Lo sabes tú y lo se yo.



  Sabía que estaba mal, que no era buena idea, pero aún así siguió adelante. Al fin y al cabo, contaba con que nadie, excepto ella misma en el peor de los casos, saliera malherido. Ignoraba las miradas de reprobación y escuchaba los consejos con incredulidad. ¿Acaso era tan grave dejar de pensar con la cabeza unos instantes? ¿Tanto daño hacía dejarse llevar por una vez por lo que le pedía su interior?
 Por otro lado, el miedo a veces la paralizaba por completo. Querer algo con mucha fuerza, no siempre significa que esté bien, que nos vaya a dar la felicidad o que nos asegure un futuro prometedor a corto y largo plazo. Es más, sabía que aquello sería algo totalmente efímero. Cuestión de días o semanas, puede. No más.
  Qué haces cuando dentro de ti hay dos opiniones distintas. La que te dice lo correcto, lo que debes hacer y te prometerá el elogio y admiración de todos tus conocidos. O bien, lo que realmente quieres.
   Esperaba que alguien, tal vez un golpe de suerte le diera la respuesta, pero pasaban los días y no llegaba.
 
¿El final?
Nosotros lo sabemos y ella, en el fondo, también.


(Para E, una de esas casualidades :) )


martes, 17 de abril de 2012

Hoy, que me dio por pensar...


       Hoy, que me dio por pensar, volví a preguntarme por qué fuiste tan importante, si al final tampoco te diferencias tanto del resto, con tus dos ojitos, nariz, boca y un montón de ideas desordenadas en la cabeza; mirándote detenidamente nada te hacía especial.
      A lo mejor fue porque me dio por buscar un poco más a fondo, por intentar fijarme en las cosas que nadie ve, que son las que a más me gustan y las que para ti son insignificantes.
     ¡Qué bonitas son las cosas sencillas!: una sonrisa, un guiño de ojo, un “mañana te vuelvo a ver”, y qué bien sentaba escuchar tu voz antes de que los rayos de sol hubiesen aparecido. Una vez me dijeron que le felicidad era eso, apreciar los pequeños gestos, que al final son los que causan las mayores alegrías y lo que más echamos de menos cuando nos faltan ¿Verdad?
   Ciertamente, hoy me dio por pensar y pensé en ti. Fue bastante raro porque hacía mucho tiempo que no pasabas por mi cabeza. Te recibí como a un extraño. Como a ese amigo que se marcha y con el que acabamos sustituyendo la palabra confianza por cortesía. Aún así me invadió una ola de nostalgia. De esa que se te mete por la nariz, inunda los ojos y bombea  el corazón. Me encanta.
   Me encanta todo lo que tiene que ver contigo, solo que ya no pienso en ti. Ni creo que lo vuelva a hacer porque  el tiempo desgasta tus recuerdos y los sumerge en un plácido sueño del que, si no vuelves y los acaricias suavecito, no volverán a despertar.

domingo, 15 de abril de 2012

No, no vale.


…¿Has deseado algo con tanta determinación que harías lo que fuera para conseguirlo? No importa qué o quién se ponga por delante, no podrá hacerte dudar. Y mucho menos desistir.

¿Has decidido que nunca te conformarás con un “No” por respuesta si crees que todavía queda esperanza?

    Resignarse es abandonar un camino erróneo… para probar suerte en otro, teniendo en mente siempre la misma meta y, confiando en que todos los esfuerzos pasados fueron solo un paso más hacia un futuro que se verá recompensado. Así continuaremos  seguros de nuestros actos aún por los caminos insospechados por los que nos lleve la vida….

miércoles, 14 de marzo de 2012

Un pedacito de...



....   Dicen que el amor nunca se olvida. Es cierto. Y que duele horrores, también lo es. Que a nuestros veinte años nos queda toda una vida por delante y que esto solo será una batalla más que recordaremos cuando nos encontremos por la calle dentro de otros veinte.  A esto último, nunca hago caso. Me parece una estupidez, al igual que la frase  “Hay muchos peces en el mar” ¿Qué enamorado – enamorado, digo -  en su sano juicio está de acuerdo con esto? Yo siempre he sido más de medias naranjas.  Quizá por eso estoy así de colada.  Creo que toda la vida he pensado que tengo una forma… llamémosla peculiar, de ver el mundo. Tú me decías que era parte de mí, que te gustaba. Que era única.  

    Al final de todo, con lo que me quedo, es con un beso. No importa cuántos desencuentros hayamos tenido, ni cuantas veces tiemble porque  no me vuelva a latir el corazón. Siempre se recupera. Un poco más débil que antes y con alguna que otra herida de guerra pero de nuevo, expectante. Es sorprendente la capacidad que tenemos los humanos de olvidar el dolor y guardar solo las cosas buenas. Es algo que me fascina cada día.
    Ahora me he vuelto inmune a todo. Decidí que nada mas me afectase y así fue. Sin verte ni oír tu voz, llegue a creerme no solo fuerte, sino recuperada. Aprendí que los besos pueden significar mucho o nada y a ser la que juega y no el juguete. Que el cariño y el amor son cosas distintas al igual que la diferencia entre herir y ser herido. Todo esto, no solo resultó nuevo para mí, sino que hizo que me diera cuenta de que al igual que las monedas, todas las personas tenemos una cara que mostrar y una cruz que siempre se oculta.
   Entonces un día, volví a oír tu voz...
                                        

viernes, 9 de marzo de 2012

SET FIRE TO THE RAIN

 ( Dale al play !! :D )


    ¿Por qué no puedes, simplemente, dejarlo ir? Por qué insistes y vuelves.  ¿Será acaso que duele perderlo? ¿Será que entonces te importaba más de lo que tú mismo llegaste a pensar?  Cuando no queremos algo no nos quema que se escape, que otro lo tenga. ¿Sientes un pinchazo al saber que hay alguien que puede derrotarte? Que ya no eres lo único. El único.
  Con un beso me salvaste cuando la vida no tenía color  y me hundiste después, al hacerme creer que todo formaba parte de mi imaginación. Es lo que pasa por querer empezar las historias por el final, que luego tratamos de ponerles un principio y nos damos cuenta de que puede que ya fuera demasiado tarde.
   Llegué a ser suficientemente fuerte como para sostenerme entre tus brazos sin caer a tus pies, pero posiblemente había partes de ti ni que ni si quiera conocía, es más, creo que tú tampoco las habías descubierto aún. Todos los juegos a los que jugaste, a los que jugamos, fueron solo falsas ilusiones de algo que, al final,  era tan real como tú y yo.
  Por eso  prendí fuego a la lluvia, porque ya estaba cansada de llorar y para que las gotas de agua te quemaran la cara igual que a mi cada una de esas lágrimas que gritaban tu nombre una y otra vez.
   Entonces despierto, con la esperanza de volver a verte. No sé a qué sigo esperando, si ya sé que todo está acabado, que la vida sigue su curso y que tu cobardía y mi orgullo no nos harán volver atrás.
   Pero, ¿Te duele? ¿Duele perder algo que en el fondo querías? ¿Eres suficientemente valiente como para intentar  volver atrás? Piénsalo bien, porque esta es la última vez que voy a gritar tu nombre, que voy a prender fuego a la lluvia…

 (Basado en la canción de Adele - Set fire to the rain)
  

miércoles, 7 de marzo de 2012

Madurar... o caerse del árbol.

    Viejo amigo, me preocupas. ¿Realmente piensas que hemos cambiado tanto? Que ya no seremos aquellos que un día se rieron de las mismas bromas y compartieron camino y ahora todo quedó atrás. ¿No te has parado a pensar que quizás hoy somos mejores? Más sabios y perfectos, aunque sólo sea un poquito, y más maduros, puede; Ese es un tema que parece preocuparte últimamente y yo no logro entender. Explícame, cuéntame ¿qué es lo que temes? Acaso te entró complejo de manzana y te da miedo caerte del árbol ¿Es el golpe lo que te asusta, o el viaje en sí? Mi consejo es que disfrutes de ambos: de la velocidad de la caída, la intensidad del encontronazo y sobretodo de la emoción de no saber a dónde te llevarán tus decisiones.

   Suena mal, cierto. Suena q crecer, elegir, arriesgarse y a responsabilidad. Tendríamos que abandonar todas estas palabras para volver con Peter Pan y seguir siendo  niños, que es lo que posiblemente, a todos nos gustaría. Pero no podemos. Te lo digo de antemano. Así que, mejor tomarse la vida sin agobios y con una filosofía aventurera.


   Las elecciones que hiciste hasta ahora, con sus fallos o aciertos construyen quien eres hoy, y la persona que serás mañana. ¡Seguro que de esto no te has dado cuenta!, ¿Fue difícil llegar hasta aquí? Puede, o puede que no, pero llegaste, posiblemente con algún que otro moratón, herida de guerra o cicatriz de una gran hazaña, pero sigues en pie. ¿Lo habías planeado? ¿Habías planeado como sería el viaje hasta ahora? La gente que conocerías o las cosas que te harían reír. No. Entonces ¿Por qué te preocupa crecer? Si es algo que pasa todos los días, y lo mejor, sin que tú te des cuenta. Siempre he pensado que no hay mejor cosa que ser como el Principito y ver el mundo desde una perspectiva diferente… sencilla.


   También, he de decirte que no te engañes, por que los errores – si es que los consideramos así - o las decisiones tomadas a medias, se comenten por miedo, no por falta de madurez y no conviene usar ésta como escudo ante lo que nos asusta. ¡Yo qué pensé que eras valiente! Ni si quiera Peter Pan te confiaría para luchar contra Garfio.

  Arréglalo. Busca lo que realmente quieres y lucha por ello. No lo llames madurar, llámalo aventura y no lo tengas como responsabilidad si no como desafío. Dale emoción a la vida si no la tiene y ponle música si te aburre. No pienses en cómo serás mañana sino en tu forma de actuar hoy, que es lo que te convertirá en la persona que realmente querrás ser.


  Amigo mío, simplemente, vive.
                                                                                                                             


  

jueves, 23 de febrero de 2012

TIC... TAC

    El sonido de las agujas del reloj se volvió un ruido insoportable que hacía cada vez más terrible la frustración de verse frente a una hoja en blanco y no ser capaz de rellenarla.   Su motor para escribir tenía nombre propio y vivía en la misma ciudad. Ya no sabía unir dos frases  que no dibujaran su sonrisa o describieran cual elocuente era al hablar. Podía cambiar de estilo, variar la temática pero siempre, al leer, el resultado era el mismo: entrelíneas una historia, la suya.
     Siempre creyó que ninguno de sus relatos podría hacerle justicia, por muy fiel que fuera a los hechos, por mucho que quisiera describir las situaciones, había sido demasiado y para comprenderlo habría que vivirlo con los cinco sentidos. Aún así jamás se quedaba sin  ideas y con un bolígrafo en la mano, intentaba recomponer poco a poco pedazos de su vida y mostrárselos a los demás y a ese alguien en particular de una forma subliminal y con metáforas e ironía que, pareciendo alegres, reflejaban en realidad una gran tristeza.

     Ahora se enfrentaba a un nuevo problema: el motor se había parado. No tenía nada más que escribir. Posiblemente ya había relatado todo lo que se pudiera contar sobre una historia en la que ya no había más vuelta de hoja.

Una noche soñó y se encontró frente a los ojos que tantas veces había descrito.

-No tengo nada más que decir sobre ti

-Podrías describir este sueño, por ejemplo. – sugirió.

-Ya de nada sirve, los sueños son solo falsas ilusiones.

-¿Entonces?

-Entonces necesitaría volver a ver tu sonrisa pero… creo que ya no habrá más connotaciones amorosas, es todo puramente profesional, ya sabes, los escritores necesitamos algo que nos impulse a escribir, a pesar de que se esté convirtiendo en una simple rutina.

- Ese impulso era  yo

-  Exacto, aunque creo que te estás apagando.

- Eso no me ha gustado nada. Me duele.

- No puede dolerte, no eres real, tan solo estás en mi imaginación esta noche.

- Se que no me gustará cuando lo descubra.

- Quien sabe, siempre has sido bastante impredecible.

- Así que- dijo el sueño tristemente- me abandonas, dejo de ser tu motor y tu inspiración. ¿Puedo saber por qué?

-  Porque me parece…  que me estoy desenamorando de ti.