sábado, 24 de septiembre de 2011

Deseos...




   Solía pedir deseos a las estrellas, aunque no fueran fugaces, a las pestañas que se caen y quedan reposando en las mejillas antes de precipitarse al vacío e incluso a cada avión que veía surcar el cielo dejando una estela blanca tras de sí.  Pedía el mismo deseo, una y otra vez. Sin cambiar. Con las mismas palabras y siempre con la misma ilusión. No existía nada que pudiera desear más que aquel pequeño milagro.
    Nunca se cumplió.
   Dejé de creer en las estrellas, las pestañas y cada vez que veía un avión maldecía tristemente, pensando por qué no se habría hecho realidad aquello que con tanto entusiasmo había deseado día tras día.
    Años más tarde, comprendí que quizás había una buena razón para que no se hubiese cumplido. Algo que me había aguardado a la vuelta de la esquina para darme un susto agradable cuando menos lo esperaba y  hacerme  mucho más feliz.
   Hoy miro al cielo con ilusión pero ya no pido deseos. No creo en ellos. Porque quizás pueden convertirse en una banda negra que, cubriéndome los ojos, no me deja ver que mucho más cerca y de mil formas diferentes aparece algo mucho mejor de lo que jamás hubiera podido desear.

2 comentarios:

  1. NUNCA se cumplen.

    Y yo sigo maldiciendo las tardes mirando al mar, y teniendo a Paulo Coelho y "El Alquimista" como mi Dios y mi Biblia.

    Creo que es mejor disfrutar de lo que tenemos, seguir soñando, porque sin sueños... ¿qué sería de la vida? pero sin olvidarnos de que estamos aquí en la Tierra y que la vida es lo que nos está pasando AHORA.

    :)

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  2. Cuanto mas anhelas algo menos se cumple...yo tambien he dejado de creer en milagros,en lo que creo ahora mismo es en que lo mejor llega cuando menos te lo esperas. Se hace esperar, pero eso hace que la vida se haga algo mas interesante no? :)
    Nuevamente te doy la enhorabuena por la entrada ;)

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