martes, 6 de septiembre de 2011

Él tiene un don

   Él tiene un don. Es artista. Lo sé porque no le hace falta un pincel para poder dibujar en mi cara una sonrisa y pinta sin acuarelas una imagen del mundo más bonita que la que a veces la propia realidad nos quiere mostrar. Camufla las imperfecciones con trazos firmes que nos invitan  a no pensar en ellas y a ver solo el lado bueno de un cuadro que puede ser distintamente interpretado.

  También entiende de música. Primero escucha en silencio, atento unas veces y distraído otras, pero siempre logrando después componer una melodía perfecta. Justo la que uno espera escuchar. Otras veces pienso que es mago. Sin trucos ni varitas, su forma de aparecer, siempre en el último momento como un “Abrakadabra”,  me alegra los días grises y da brillo a los que ya son de colores.

  La literatura es además, su punto fuerte. Tan pronto me lleva a los pilares de la Tierra, como a un viaje de  ochenta días en globo, para aterrizar después en una canción desesperada donde espero impaciente el próximo destino.

   Él no es especial, pero tiene un don. Lo mejor es que no lo sabe, ni lo sospecha y si se lo digo - porque ya lo intenté- se ríe ante tan descabellada idea y sigue a lo suyo, pero con una ligera sonrisa todavía en la boca. Probablemente, pienso, preparando sin saberlo su siguiente obra de arte.

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