domingo, 13 de noviembre de 2011

De la noche a la mañana

-          ¿A qué viene esa cara tan larga?
-          Creo que estoy triste.
-          ¿Y eso?
-          Me he dado cuenta de que ya no me quiere.
-          Venga, seguro que estás exagerando.
-          Que no, que no. Que es verdad.
-          ¿Cómo lo sabes?
-          Ya no me habla, ni me mira como antes.  No juega al despiste, no hay sorpresas, bromas, chistes…  ni tampoco mensajes,  fotos, canciones.  Los pequeños detalles cotidianos  se han esfumado igual que su sonrisa delatadora y sus ganas de conversar.
-          ¿No habláis?
-          Somos políticamente correctos.
-          Ya.
-          Odio esa expresión.
-          Lo que odias es sentirte como una persona más entre un millón, no te engañes.
-          Gracias por los ánimos.
-          De nada. Pero si te sirve de algo, dudo que nadie se desenamore así como así. Estas cosas no cambian de la noche a la mañana.
-          A veces sí.
-          Bueno, de todas formas no te entiendo, es lo que tú querías ¿No? … ¿No?
-          Las cosas cambian de la noche a la mañana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario