jueves, 22 de diciembre de 2011

Ñeca IV

     Ñeca decidió que era hora de demostrarle a Trapo que sí había alguien que le quería: ella, y que podía hacerle ver su valía, así que la noche siguiente sacó del bolso de su cuadriculado delantal una aguja y un fuerte hilo negro y haciendo caso omiso a las protestas, comenzó a coser.

  Cuando hubo terminado, Trapo lucía una radiante boca sonriente. Era incluso más grande que la que había tenido antes. Además ésta no se borraría, estaba cosida meticulosamente a la tela. La primera palabra que pudo pronunciar fue un “gracias” con una voz que a la muñeca le pareció la más bonita del mundo.

  Por fin volvería a ser feliz, y quizás podría ayudarle a descubrir por qué no se sentía como las demás. Emprenderían un viaje juntos, ya lo tenía planeado, recorriendo todos los cuartos y habitaciones a lo largo y ancho de la casa. Sería una gran aventura.

  Pero justo cuando terminó de contarle su propósito vio como las dos oscuras canicas se ensombrecían un momento. Trapo no iba a acompañarla.

-          ¡Entonces nunca podré darle sentido a mi vida!

-          Ya lo tiene, tú haces que la de los demás valga la pena. Yo aparecí roto, tirado al lado de un camión y nadie se me acercó en varios días excepto tú, y ese excepto tú es lo más importante Ñeca. Con tus canciones, el sonido de tu voz y cada una de las pequeñas puntadas me has devuelto la sonrisa. No solo la que acabas de coserme sino aquella que no puede advertirse a simple vista y aunque te lleve tu esfuerzo, todas esas pequeñas cosas forman parte de cómo tu eres y eso no lo tienes que cambiar.

-          Pero tú no vienes conmigo…

-          Me temo que no. Pero sabes que siempre estaré aquí por si me necesitas.

   Tomaron caminos diferentes. Ñeca esperaba algo más de la vida y Trapo quizás necesitaba seguir recuperándose de unas heridas del pasado que todavía no habían acabado de curarse  Mientras la muñeca se alejaba, él echó la vista atrás. La vio todavía con aguja e hilo en las manos y pensó si se acabaría arrepintiendo de su decisión de no ir tras ella. Volvió a mirar al frente y echó a andar.


 ¿Volverían a encontrarse? Quién sabe.

Para  O.P.G,
como recuerdo y promesa
de una tarde  en la playa.
:)

1 comentario:

  1. Siii!!!!
    como se suele decir no hay camino solo
    sino que se hace camino al andar!!!
    Mi Querida Florecilla!!!!!
    FELIZ NADIDAD!!!!

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