martes, 6 de diciembre de 2011

Yo diré, tu dirás, él dirá...

    ¿Cuántas cosas dejamos de hacer por el “qué dirán”? Por miedo a que nuestros actos sean juzgados, desaprobados y nuestros principios puestos a prueba. A cuántas personas no perdonamos o reprimimos decir que las queremos por no parecer más débiles o sentimentales, y sobrevivir en un mundo donde solo importan las apariencias y parece construido por corazones que son incapaces de pensar, querer o sentir más allá de ellos mismos.

   ¿Por qué no ser espontáneos? ¿Por qué no dejarse llevar por el impulso? Y así decir que le queremos, que la perdonamos, que nos gustaría volver a ser amigos o un sencillo “te echo de menos”. Dejar de pensar que ese tipo de cosas solo pasan en el cine y transformar nuestra vida en la película que nos gustaría ver, aunque no podamos predecir el final y solo podamos confiar en la honestidad de nuestros actos.

   Lo más triste es la cantidad de cosas que nos perdemos por no intentar ser un poquito más sinceros y dejar de vivir justo  como los demás esperan que lo hagamos. Quien sabe a lo mejor hay alguien ahí fuera que también nos quiere y nos echa de menos y ojalá, algún día reúna el valor necesario para decírnoslo.


                                                                                                                                               Para C.G.G

4 comentarios:

  1. Lo ideal para todos en este mundo sería que el amor venciera a la timidez y el orgullo.

    ¿Será esto posible algún día?

    :)

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  2. Me ha encantado, ojalá fuese tan fácil ser sincero sin miedo a las consecuencias ni al qué dirán, nos perdemos tantas cosas, incluso directamente perdemos a personas que nos importan por lo que puedan decir personas que NO nos importan, es de locos, pero así funciona el ser humano.
    Enhorabuena :)

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