jueves, 23 de febrero de 2012

TIC... TAC

    El sonido de las agujas del reloj se volvió un ruido insoportable que hacía cada vez más terrible la frustración de verse frente a una hoja en blanco y no ser capaz de rellenarla.   Su motor para escribir tenía nombre propio y vivía en la misma ciudad. Ya no sabía unir dos frases  que no dibujaran su sonrisa o describieran cual elocuente era al hablar. Podía cambiar de estilo, variar la temática pero siempre, al leer, el resultado era el mismo: entrelíneas una historia, la suya.
     Siempre creyó que ninguno de sus relatos podría hacerle justicia, por muy fiel que fuera a los hechos, por mucho que quisiera describir las situaciones, había sido demasiado y para comprenderlo habría que vivirlo con los cinco sentidos. Aún así jamás se quedaba sin  ideas y con un bolígrafo en la mano, intentaba recomponer poco a poco pedazos de su vida y mostrárselos a los demás y a ese alguien en particular de una forma subliminal y con metáforas e ironía que, pareciendo alegres, reflejaban en realidad una gran tristeza.

     Ahora se enfrentaba a un nuevo problema: el motor se había parado. No tenía nada más que escribir. Posiblemente ya había relatado todo lo que se pudiera contar sobre una historia en la que ya no había más vuelta de hoja.

Una noche soñó y se encontró frente a los ojos que tantas veces había descrito.

-No tengo nada más que decir sobre ti

-Podrías describir este sueño, por ejemplo. – sugirió.

-Ya de nada sirve, los sueños son solo falsas ilusiones.

-¿Entonces?

-Entonces necesitaría volver a ver tu sonrisa pero… creo que ya no habrá más connotaciones amorosas, es todo puramente profesional, ya sabes, los escritores necesitamos algo que nos impulse a escribir, a pesar de que se esté convirtiendo en una simple rutina.

- Ese impulso era  yo

-  Exacto, aunque creo que te estás apagando.

- Eso no me ha gustado nada. Me duele.

- No puede dolerte, no eres real, tan solo estás en mi imaginación esta noche.

- Se que no me gustará cuando lo descubra.

- Quien sabe, siempre has sido bastante impredecible.

- Así que- dijo el sueño tristemente- me abandonas, dejo de ser tu motor y tu inspiración. ¿Puedo saber por qué?

-  Porque me parece…  que me estoy desenamorando de ti.


1 comentario:

  1. Hay que buscar una nueva inspiración
    entre ellas las cosas del día a día
    Las golondrinas le sirvieron a Bequer!! :D

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