miércoles, 14 de marzo de 2012

Un pedacito de...



....   Dicen que el amor nunca se olvida. Es cierto. Y que duele horrores, también lo es. Que a nuestros veinte años nos queda toda una vida por delante y que esto solo será una batalla más que recordaremos cuando nos encontremos por la calle dentro de otros veinte.  A esto último, nunca hago caso. Me parece una estupidez, al igual que la frase  “Hay muchos peces en el mar” ¿Qué enamorado – enamorado, digo -  en su sano juicio está de acuerdo con esto? Yo siempre he sido más de medias naranjas.  Quizá por eso estoy así de colada.  Creo que toda la vida he pensado que tengo una forma… llamémosla peculiar, de ver el mundo. Tú me decías que era parte de mí, que te gustaba. Que era única.  

    Al final de todo, con lo que me quedo, es con un beso. No importa cuántos desencuentros hayamos tenido, ni cuantas veces tiemble porque  no me vuelva a latir el corazón. Siempre se recupera. Un poco más débil que antes y con alguna que otra herida de guerra pero de nuevo, expectante. Es sorprendente la capacidad que tenemos los humanos de olvidar el dolor y guardar solo las cosas buenas. Es algo que me fascina cada día.
    Ahora me he vuelto inmune a todo. Decidí que nada mas me afectase y así fue. Sin verte ni oír tu voz, llegue a creerme no solo fuerte, sino recuperada. Aprendí que los besos pueden significar mucho o nada y a ser la que juega y no el juguete. Que el cariño y el amor son cosas distintas al igual que la diferencia entre herir y ser herido. Todo esto, no solo resultó nuevo para mí, sino que hizo que me diera cuenta de que al igual que las monedas, todas las personas tenemos una cara que mostrar y una cruz que siempre se oculta.
   Entonces un día, volví a oír tu voz...
                                        

viernes, 9 de marzo de 2012

SET FIRE TO THE RAIN

 ( Dale al play !! :D )


    ¿Por qué no puedes, simplemente, dejarlo ir? Por qué insistes y vuelves.  ¿Será acaso que duele perderlo? ¿Será que entonces te importaba más de lo que tú mismo llegaste a pensar?  Cuando no queremos algo no nos quema que se escape, que otro lo tenga. ¿Sientes un pinchazo al saber que hay alguien que puede derrotarte? Que ya no eres lo único. El único.
  Con un beso me salvaste cuando la vida no tenía color  y me hundiste después, al hacerme creer que todo formaba parte de mi imaginación. Es lo que pasa por querer empezar las historias por el final, que luego tratamos de ponerles un principio y nos damos cuenta de que puede que ya fuera demasiado tarde.
   Llegué a ser suficientemente fuerte como para sostenerme entre tus brazos sin caer a tus pies, pero posiblemente había partes de ti ni que ni si quiera conocía, es más, creo que tú tampoco las habías descubierto aún. Todos los juegos a los que jugaste, a los que jugamos, fueron solo falsas ilusiones de algo que, al final,  era tan real como tú y yo.
  Por eso  prendí fuego a la lluvia, porque ya estaba cansada de llorar y para que las gotas de agua te quemaran la cara igual que a mi cada una de esas lágrimas que gritaban tu nombre una y otra vez.
   Entonces despierto, con la esperanza de volver a verte. No sé a qué sigo esperando, si ya sé que todo está acabado, que la vida sigue su curso y que tu cobardía y mi orgullo no nos harán volver atrás.
   Pero, ¿Te duele? ¿Duele perder algo que en el fondo querías? ¿Eres suficientemente valiente como para intentar  volver atrás? Piénsalo bien, porque esta es la última vez que voy a gritar tu nombre, que voy a prender fuego a la lluvia…

 (Basado en la canción de Adele - Set fire to the rain)
  

miércoles, 7 de marzo de 2012

Madurar... o caerse del árbol.

    Viejo amigo, me preocupas. ¿Realmente piensas que hemos cambiado tanto? Que ya no seremos aquellos que un día se rieron de las mismas bromas y compartieron camino y ahora todo quedó atrás. ¿No te has parado a pensar que quizás hoy somos mejores? Más sabios y perfectos, aunque sólo sea un poquito, y más maduros, puede; Ese es un tema que parece preocuparte últimamente y yo no logro entender. Explícame, cuéntame ¿qué es lo que temes? Acaso te entró complejo de manzana y te da miedo caerte del árbol ¿Es el golpe lo que te asusta, o el viaje en sí? Mi consejo es que disfrutes de ambos: de la velocidad de la caída, la intensidad del encontronazo y sobretodo de la emoción de no saber a dónde te llevarán tus decisiones.

   Suena mal, cierto. Suena q crecer, elegir, arriesgarse y a responsabilidad. Tendríamos que abandonar todas estas palabras para volver con Peter Pan y seguir siendo  niños, que es lo que posiblemente, a todos nos gustaría. Pero no podemos. Te lo digo de antemano. Así que, mejor tomarse la vida sin agobios y con una filosofía aventurera.


   Las elecciones que hiciste hasta ahora, con sus fallos o aciertos construyen quien eres hoy, y la persona que serás mañana. ¡Seguro que de esto no te has dado cuenta!, ¿Fue difícil llegar hasta aquí? Puede, o puede que no, pero llegaste, posiblemente con algún que otro moratón, herida de guerra o cicatriz de una gran hazaña, pero sigues en pie. ¿Lo habías planeado? ¿Habías planeado como sería el viaje hasta ahora? La gente que conocerías o las cosas que te harían reír. No. Entonces ¿Por qué te preocupa crecer? Si es algo que pasa todos los días, y lo mejor, sin que tú te des cuenta. Siempre he pensado que no hay mejor cosa que ser como el Principito y ver el mundo desde una perspectiva diferente… sencilla.


   También, he de decirte que no te engañes, por que los errores – si es que los consideramos así - o las decisiones tomadas a medias, se comenten por miedo, no por falta de madurez y no conviene usar ésta como escudo ante lo que nos asusta. ¡Yo qué pensé que eras valiente! Ni si quiera Peter Pan te confiaría para luchar contra Garfio.

  Arréglalo. Busca lo que realmente quieres y lucha por ello. No lo llames madurar, llámalo aventura y no lo tengas como responsabilidad si no como desafío. Dale emoción a la vida si no la tiene y ponle música si te aburre. No pienses en cómo serás mañana sino en tu forma de actuar hoy, que es lo que te convertirá en la persona que realmente querrás ser.


  Amigo mío, simplemente, vive.